Palo de Campeche, el árbol del caribe


See in english

En el antiguo imperio maya, los pobladores ocupaban el vocablo “Ek” para denominar a un árbol de tronco rojo y ramas espinosas. Este árbol crece de forma silvestre en el estado de Campeche; lugar que dio origen a su actual nombre.

Crece en sitios húmedos y, aunque es comestible, su valor nutricional es escaso. Su uso ha sido medicinal por ejemplo como apoyo en el tratamiento para cólicos. También es apreciado como madera para ebanistería.

Llega a medir 6 metros de altura, sus hojas están formadas por hojitas ovaladas de 3 y 6 centímetros de largo. Sus flores de cinco pétalos son amarillas con corola blanca y generan una especie de legumbre como fruto.

Su nombre científico “Haematoxylum campechianun”, proviene del griego “color de sangre”, refiriéndose a su madera roja. Este árbol era apreciado por los antiguos habitantes de la península por sus propiedades colorantes para teñir telas. Mezclaban el líquido que se obtenía de su madera con sulfato de hierro, y producían un colorante vegetal doméstico.  Los españoles también lo usaron extendiendo su fama por Europa, donde era conocido como de “Palo de Tinte”.

Historia del Palo de Campeche

Se dice que durante el siglo XVI se inició un intercambio comercial entre la industria textil europea y América Central. Debido al palo de tinte, los barcos venían desde Marsella cargados con tejas y enseres, llevándose a cambio el Palo de Campeche. Alcanzó su auge en el siglo XVIII, cuando los piratas franceses, ingleses y holandeses incursionaron en el comercio del árbol.

Para el siglo XVIII, el 95% de la seda, el algodón, la lana y el cuero se teñía con palo de Campeche. Se cree que fue el producto más importante durante la época colonial y hasta fines del siglo XIX. Por su alta demanda, los ingleses ocuparon por varios años tierras novohispanas al margen de lagunas, hasta que fueron expulsados.

Posteriormente, continuaron la explotación en las selvas de Belice, su explotación provocó una recesión del colorante en el mercado inglés.  Por ello se ocasionando múltiples guerras entre las colonias inglesas y españolas de América Latina, todo a fin de controlar las cosechas de este árbol.

Aunque este auge económico terminó abruptamente con la invención europea de los colorantes artificiales o anilinas en 1903. Para 1950, el consumo mundial del palo de Campeche todavía alcanzaba las 70,000 toneladas.

En nuestros días para la producción del pigmento sólo se utiliza la parte más seca y dura del tronco. El procedimiento tradicional se trata de hervir la madera en grandes calderas hasta producir una especie de jugo.  El resultado se concentra en una pasta azulosa y oscura, casi negra, con el que se pueden teñir telas. Actualmente, este ejemplar está considerado como en peligro de extinción.

 Por: 307RM.

Comentarios

Etiquetas
árbolcaribecolorantepalo de campecheplantausos
You dont have permission to register

Password reset link will be sent to your email